Diez razones para no utilizar decálogos

1. El origen de los decálogos son los diez mandamientos.
¿De verdad te crees tan importante como un dios?

2. No hay nada profundo que pueda sintetizarse en sólo diez puntos.

3. No hay nada sencillo que requiera diez puntos para ser entendido.

4. Los decálogos siempre se numeran del 1 al 10, cuando sería más estético hacerlo del 0 al 9 (es más bonito alinear una sola cifra).

5. Si se usan diez puntos para facilitar la comprensión…
¿por qué no utilizar sólo 3, 2 ó 1 y hacerlo aún más fácil?

6. Los… Sigue leyendo


Creatividad

La jornada pintaba muy bien. Cinco ponentes, ochenta y nueve asistentes y un único tema: “Métodos para implementar la creatividad y la innovación en la gestión empresarial en época de crisis”.

Ochenta de los ochenta y nueve asistentes decidieron reducir el cuarenta por ciento de su plantilla y sustituirla por becarios. Los otros nueve asistentes expusieron sus conclusiones en su blog. Los ponentes twittearon su sana intención de repetir el evento sobre creatividad por los menos cinco veces más… Sigue leyendo


Despido improcedente

Fue tan buen jefe que creó un increíble clima laboral donde no sólo lo parecíamos, sino que todos éramos realmente iguales. Trabajábamos felices, sin cortapisas ni jerarquías estúpidas. Por ello, no podemos dejar de recordar ese lamentable día en el que el nuevo becario, ebrio de poder, le despidió sin mayores contemplaciones y ocupó su sillón de piel falsa… Sigue leyendo


Deformación profesional avanzada

Los profesionales de cualquier materia tienden a hablar siempre de lo mismo. Sus procesos, sus controles de calidad, sus rutinas, sus salarios, sus crisis, sus zancadillas, sus compañeros, sus utensilios, su tecnología punta, sus parejas enfadadas llamando al móvil. Es tal el hartazgo que producen sobre sus amigos y familiares que existe un nombre para denominar todo lo que nos puede poner nerviosos de ellos: «deformación profesional avanzada». Uno es maniático, o cabrón, o desordenado, o impuntual, o inestable, o anoréxico, o tirano, o blasfemo, o acosador… por deformación profesional. Y, por supuesto, siempre existen razones que hay que considerar… Sigue leyendo