Si no querías cajetilla, cajetilla y media

Post

Los no fumadores hemos tenido que soportar durante años la nicotina, el aliento y el humo que a los fumadores les sobraba. Gracias a una curiosa inercia histórica, siempre hemos tendido a tomarnos la existencia del fumeteo como algo normal. Además, cualquier queja por nuestra parte era tachada de vil acto radical en contra de la libertad de los aspiradores habituales. Algo que nunca he entendido.

En los últimos tiempos, esta tendencia se ha invertido. Las tornas han cambiado y los fumadores están siendo cercados por la ley y por la opinión pública, llegándose a estigmatizar a las mismas personas que antes eran consideradas sexys por babosear las pequeñas chimeneas de Philip Morris y otros emporios tabaqueros. La verdad es que la suerte de los fumadores ni me va ni me viene, de la misma manera que ellos nunca se han fustigado por disfrutar de su pequeño vicio ante los ojos llorosos de los no fumadores.

Dicho esto, creo que tampoco es justo que los tratemos como si fueran terroristas. Estoy acostumbrado a que algunos conocidos fumen (cada vez son menos) y me doy por satisfecho con que se respeten ciertos espacios públicos libres de humo, como el trabajo o los medios de transporte. Pero prefiero tener más papeletas para un cáncer de pulmón por ser fumador pasivo que quedarme sin amigos. Así que sigo yendo a los bares.

Lo que ya me sienta peor es que para convencer a los pecadores del trujas tengamos que soportar las imágenes disuasorias que incorporarán las cajetillas dentro de poco. Y es que parece que los mensajes del tipo «Fumar provoca cáncer de pulmón e impotencia» no sirven. Ya nos hemos acostumbrado a ellos.  Verlos causa el mismo efecto que el logotipo de la cajetilla: nos indica que no nos estamos metiendo un espárrago triguero en la boca, sino un pitillo. Y poco más. Así que los que mandan están pensando (de nuevo) que hay que darle morbo al asunto y asustar con cánceres a flor de piel, radiografías de tumores malignos y dentaduras que no querría ni el farlopero más tirado del mundo. Todo un gustazo, oiga.

¿Qué hemos hecho los no fumadores para tener que soportar todo esto? Gracias a las autoridades sanitarias y a los malos de la película, ya no sólo nos bombardearán el olfato con ese olor ponzoñoso y rancio, sino que nos tocará ver imágenes asquerosas mientras nos tomamos una clarita con sus olivas y sus panchitos.

Confío en que los fumadores con los que me suelo relacionar vayan adquiriendo una de esas fundas graciosas que se usan para tapar las advertencias actuales. Y si la cosa va a más (tumores en 3d, politonos con las toses de enfermos terminales, etc.) habrá que plantearse recular en nuestras reivindicaciones contra el tabaco y regresar a ese pasado reciente que fomentaba el sexapeal del acto fumante. Bendita Cindy Crawford.


Más información:

3 comentarios en “Si no querías cajetilla, cajetilla y media

  1. Esto como lo de los anuncios contra la «piratería» (por cierto, a ver cuándo se enteran los que mandan, que compartir archivos no es piratería). Uno se compra un dvd con su dinerito y tiene que soportar el puto anuncio contra la piratería antes del menú, sin la posibilidad de saltárselo. Si he pagado por la película no sé por qué me tengo que tragar ese bodrio.

    Pues con los anuncios asquerosos contra el tabaco lo mismo. De todos modos, a mí siempre me ha hecho gracia que la gente se queje tanto del humo del tabaco y luego vayan a comprar el pan con el coche.

    1. Totalmente de acuerdo con lo primero.

      No tanto con lo segundo. No es lo mismo que me atufen en la calle con los coches (que es origen de tantas o más enfermedades que el tabaco, y es asqueroso, por supuesto), a que me echen el humo en la jeta en un recinto mínimo. Sin entrar en el terreno ético, es mucho más molesto, sobre todo si te produce cierta rinitis como a mí. Y es especialmente desagradable cuando estás comiendo y antes del segundo plato se aprovecha para sacar los pitis. Enfermizo. Yo no erupto a la gente a la cara o vomito a dos centímetros de sus pies.

      ¿Eso sería molesto o también es parte de mi libertad como tragón?

  2. Sí, sí, tienes razón. En principio, es mucho más molesto el humo del tabaco en tu cara que el de un coche a cierta distancia. Lo que yo quería decir es que probablemente al final respiramos bastante más humor de los tubos de escape que de cigarrillos. Pero, claro, uno no se pone a comer en mitad de la Gran Vía…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *