El decálogo de Bassat

Hoy viajamos al pasado. Y es que ya hace más de quince años que Lluis Bassat publicó su mítica obra ‘El libro rojo de la publicidad (ideas que mueven montañas)‘. Un libro que, a pesar de ser necesariamente introductorio de la materia, sirve muy bien para hacerse una idea general de lo que es la publicidad. O quizá de lo que fue hasta los años ’90 (algo lógico teniendo en cuenta los años que han pasado), porque se han producido muchos cambios. Eso sí, la esencia sigue parecida.

Si nunca te has parado a pensar en los anuncios que ves y en sus estrategias, quizá te interese conocer los diez caminos básicos que, según Bassat, puede seguir una campaña para tener éxito. Es lo que podríamos denominar el decálogo básico de las fórmulas creativas.

  • El problema-solución. Si tenemos un producto que realmente soluciona un problema al consumidor, digámoslo.

  • La demostración. Fórmula que muestra las características objetivas del producto o servicio publicitado.

  • La comparación. Cuando compramos, comparamos productos y marcas. Este tipo de publicidad intenta anticiparse y nos dice cuál es la mejor.

  • La analogía. Presenta una asociación de ideas para explicar de manera sencilla conceptos más complejos, habitualmente tecnológicos o biológicos

  • El símbolo visual. La idea se expresa visualmente. Puede aludir a la marca, a un detalle del producto o a otro símbolo que caracterice el anuncio.

  • El presentador. Un presentador (o busto parlante) nos presenta las bondades de un producto.

  • El testimonial. Experto, famoso o persona de la calle que nos cuenta lo bueno que es un producto, dándonos a entender que sabe de lo que habla, ya que lo usa.

  • Escenas de la vida. El anuncio trata de reflejar una historia cotidiana de una vida normal, pero siempre alrededor de un producto.

  • Escenas de cine. Uso del lenguaje cinematográfico más genuino. El spot parece una película (en la actualidad, solemos ver el caso contrario: las películas que casi casi parecen spots, dada la cantidad de publicidad que llevan).

  • Música. A veces, es mejor cantar el beneficio del producto que decirlo. Llega mejor al espectador. Pero, de esto ya habíamos hablado, ¿verdad?



Evidentemente, este decálogo puede ampliarse, actualizarse e incluso cuestionarse. Sin embargo, no deja de ser una buena herramienta de acercamiento previo a la actividad publicitaria. Y viniendo de quien viene, lo menos que podemos hacer es recordarlo de cuando en cuando.

23 de Marzo de 2009

Dejar claro que esto es pasado, pero no por ello hay q dejar de respetarlo. Mucho sigue vivo. Además, quizá el eslogan ya no es tan importante, pero un buen titular sí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *