Los nietos bastardos de Warhol

Reseñas

A estas alturas de la película, nadie debería dudar que la guita es la religión contemporánea y que trabajando duro casi nadie logra el verdadero paraíso: la pasta gansa. Partiendo de esta premisa herética, podemos afirmar que el nuevo libro de Óscar Bilbao ha renovado nuestra visión del camino hacia la gloria eterna, añadiéndole focos, cámara y acción. Y es que, aunque la Iglesia no siempre lo vea, dos mil años dan para mucho.

Ahora el pecado es trabajar y la redención pasa por tener siempre algo más grande que los demás. Da igual si son los pechos, el pene, los labios, el tatto, el coche, el yate, la casa o la cartera. La cuestión es destacar del resto por vía aumentativa y/o acumulativa. En ese sentido, Los nietos bastardos de Warhol nos relata el plan perfecto que se marca Antonio Infante Amasa para lograr los quince minutos de fama que San Warhol, el profeta pop, nos prometió a todos.

Este personaje tiene algo, sin duda. Pero, ¿tanto como para dedicarle cien páginas? No es mártir, ni persona ilustre; y sus aspiraciones no van más allá de zumbarse a cuatro catálogos de silicona en un jacuzzi de Gran Hermano y vivir del cuento con los bolsillos más llenos que la bragueta. ¿Y entonces?

El culto al Tony (que curiosamente rima con Choni) no tiene sentido sin el responsable de sacarle brillo a este tipo, Óscar, que vuelve a demostrarnos sus dotes comunicativas al captar la esencia de este arquetipo de la era actual. Nadie como un publicitario podría haber elegido un personaje local de este pelo y convertirlo, gracias a esa prosa gamberra, en un icono cuasi universal.

En definitiva, esta nueva novelita viene a ser como la edición actualizada de la Biblia: más corta, más superficial y más divertida. De hecho, si lleváramos al Tony a un plató de televisión y le crucificáramos con cuatro pendrive bien afilados, podríamos alabar a un nuevo mesías: el del posmodernismo y su culto al ego.

Puede que incluso lo viéramos resucitar una y otra vez en youtube.


6 comentarios en “Los nietos bastardos de Warhol

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *