Deformación profesional avanzada

Los profesionales de cualquier materia tienden a hablar siempre de lo mismo. Sus procesos, sus controles de calidad, sus rutinas, sus salarios, sus crisis, sus zancadillas, sus compañeros, sus utensilios, su tecnología punta, sus parejas enfadadas llamando al móvil. Es tal el hartazgo que producen sobre sus amigos y familiares que existe un nombre para denominar todo lo que nos puede poner nerviosos de ellos: «deformación profesional avanzada». Uno es maniático, o cabrón, o desordenado, o impuntual, o inestable, o anoréxico, o tirano, o blasfemo, o acosador… por deformación profesional. Y, por supuesto, siempre existen razones que hay que considerar y que justifican este desquicio: el ritmo de trabajo cariño, el estrés me hace así, si quiero ascender… Dado el alto número de enfermedades que acarrea esta actitud ante la vida, la Organización Internacional de la Salud está investigando este asunto. En concreto, ha mostrado mucha preocupación por unos sujetos que presentaban un nivel tan extremadamente preocupante de deformación profesional que habían terminado convirtiéndose en sillas, flexos, archivadores y armarios con estanterías, con la consiguiente desaparición de cualquier vestigio de vida humana en ellos. Eran totalmente modelables, con diferentes módulos mentales y, aunque cortados por el mismo troquel, muy fáciles de personalizar según las necesidades de la empresa. Cien por cien funcionales de 9 a 7, pero inútiles en sus casas, con sus familias. Lo que se dice unos muebles. No es casualidad que Ikea se esté planteando demandarlos por competencia desleal.

6 comentarios en “Deformación profesional avanzada

  1. como siempre sigues sorprendiendo….describes muy bien todo lo que pasa y los demás no sabemos expresar con palabras….

    A persuadir se ha dicho!!!

    PD: Creo que Ikea debe plantearse denunciar seriamente a estos muebles sociales.

  2. Una visión irónica del nuevo Hombre/mujer objeto. 🙂 El trabajo nos convierte en monstruos fuera del trabajo. Así que tenemos dos opciones: o trabajamos más y no dejamos nunca de trabajar. O nos tomamos el post-trabajo como trabajo extra. Sea como sea, IKEA lo tiene jodido…

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